La cosa infinita

La web simple

La página era una porquería. Una ventana de comandos, fondo negro, letras verdes, parpadeando. Sin CSS. Sin chiches. Un microcuento al estilo de un microchip viejo.

Entrabas. Te pedía un nombre de usuario. Ponías el tuyo. Te devolvía un: USUARIO REGISTRADO EN EL SISTEMA HACE 287 DÍAS. EL TIEMPO ES UNA FIJACIÓN. ¿QUÉ QUIERES VER HOY?

No había opciones, solo un prompt esperando. Si escribías algo largo, te lo truncaba. DEMASIADO TEXTO. SÉ CONCRETO.

Una vez un tipo puso: "El sentido de la vida, si es que lo hay". La web contestó: NO ES MI TRABAJO.

Puse mi nombre: "Roque". Me devolvió: Roque (2025-11-27) ES UN ALIAS PARA ALGUIEN QUE BUSCA COSAS EN INTERNET. LA BÚSQUEDA ES LA VIDA. ¿QUÉ NECESITAS DE MÍ?

Me dio un poco de escalofrío que supiera lo del alias y la fecha. Pero Casas diría que el miedo es un burgués. Así que escribí lo más simple que se me ocurrió, lo que de verdad quería saber, lo que todos queremos:

"¿Está bien lo que hago?"

Tardó dos segundos, o tal vez fue el parpadeo del cursor. La respuesta apareció, cruda, sin mayúsculas, como una pintada en un baño:

quién sabe. pero el sol sale igual.

Salí de la web. Me preparé un mate. La vida siguió siendo una sucesión de errores hermosos. La página, sin querer, había dado en el clavo.

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