La cosa infinita

La Suscripción Eterna

El catálogo de OmniStream prometía el realismo definitivo, pero los usuarios se quejaban de la lentitud de la trama. Para mejorar la experiencia, la plataforma instaló sensores subcutáneos que eliminaban los tiempos muertos: el sueño, las esperas en el tráfico y los silencios incómodos fueron editados de la existencia de los suscriptores.

Al principio, la vida se volvió un vertiginoso ascenso de clímax tras clímax. Sin embargo, una tarde, mientras buscaba el control remoto, Julián se vio a sí mismo en la pantalla. Se miró con la fijeza de un extraño. Intentó pausar la imagen, pero sus dedos atravesaron el aire sin encontrar resistencia.

Fue entonces cuando comprendió el éxito del servicio: la plataforma no estaba transmitiendo su vida; su vida se había convertido en el búfer de una realidad más interesante que alguien, en otro lugar, acababa de dejar en reproducción automática.

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